Lentes de contacto
- 14 sept 2017
- 1 Min. de lectura


Todo comienza cuando un día te das cuenta de que o ya no alcanzas a ver de lejos o no ves de cerca… y después de cierto periodo de negación te dices a ti mismo que es momento de visitar a un oftalmólogo.


Y así te encuentras frente a una pizarra con ciertas letras plasmadas, te indican cubrirte un ojo y después el otro y entre ese lapso al percatarte del problema intentas memorizar lo mas que puedas las letras jajaja (¿o sólo yo?) el caso es que después de todo aceptas que ya no ves...
Contemplas tus opciones y te pruebas varios modelos hasta que encuentras los lentes correctos.


De repente te proponen usar lentes de contacto, pues no se notan, no se siente que los traes y es súper fácil colocarlos.

¡PERO SON MENTIRAS!

Nadie te dice que te estarás picando los ojos todos los días, que cuando pasas más de 15 minutos intentando colocarlos los ojos arden, que encontrarlos será como encontrar dinero en tu pantalón después del pánico de verlos caer quien sabe donde…

¡JAJAJA! Bueno, sólo hasta que te acostumbras a usarlos, a colocarlos y mantener una higiene adecuada.




































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